 |
|
| Secciones |  |
|
| Otros servicios |  |
|  |
Pasos
página(s) : 1/3
La Sagrada Cena
Fue deseo de la cofradía desde su fundación, el
realizar, con la mayor brevedad posible, un conjunto procesional
que representara la sagrada cena, para ello y tan solo dos
años más tarde de su fundación, convocó
a nivel nacional un concurso para la realización
del monumental conjunto. Destacados miembros de la vida
religiosa, artística y social del Valladolid de ese
momento participaron como miembros del jurado en su elección,
el Excmo. Sr. D. Cayetano Mergelina, Rector de la Universidad
y Presidente de la Comisión de Monumentos de la Provincia,
el Ilmo. Sr. D. Francisco de Cossío, Director del
Museo Nacional de Escultura, el M. I.
Sr. Faustino Herranz en quien delegó el Excmo. Sr. Arzobispo de la ciudad,
y Catedrático de Arqueología del Seminario Diocesano, el Excmo.Sr. D. Narciso
Alonso Cortes, Director de la Escuela de Bellas Artes y D. Juan Agapito y
Revilla, arquitecto y vocal de la Comisión de Monumentos de la Provincia.
Todos ellos reunidos en la Capilla de los Arces de la inacabada Catedral Herreriana, el día
30 de noviembre del año 1942, decidieron otorgar el encargo a D. Juan Guraya Urrutia,
escultor de las Arenas (Bilbao). Junto a él, escultores como el vallisoletano Jose
Luis Medina Castro, Moisés Huerta, el valenciano Casterá, o el madrileño Marco Pérez,
también presentaron distintos proyectos al concurso.
La adjudicación definitiva al Bilbaíno quedaba
entonces pendiente tal y como figuraba en las bases del
concurso de la realización a tamaño natural
y en el material convenido, en este caso madera de Pino
Soria, de una de las figuras, optándose por la del
maestro al ser esta la más representativa.
Cuatro años más tarde, el 11 de febrero de 1946, llegaba a Valladolid la talla de Jesús (el hoy denominado Jesús de la Esperanza ). Todos los comentarios fueron unánimes, la talla era de una gran calidad y D. Juan Guraya se hacía merecedor de la realización de todo el conjunto de la Sagrada Cena, compuesto por 13 figuras a tamaño
natural situadas entorno a la mesa, en distintas posturas y dominadas por la imagen de Jesús.
Una larga espera le acontecía a la cofradía hasta llegar a la conclusión del monumental conjunto, no exenta de numerosas dificultades entre las que cabe destacar la escasa
capacidad económica de la misma y la constante dilación del escultor en el envío de figuras. En este aspecto, al igual que en la impulsión para la realización del paso, toma
especial importancia la personalidad del sacerdote D. Andrés Gamboa, alma mater del proyecto y quien mantuvo los constantes contactos escritos con el escultor. Así año tras año fueron llegando figuras a nuestra ciudad y exponiéndose en la Santa iglesia Catedral y en comercios que se prestaban a ello.
En 1949, llegaron las figuras de Andrés y Bartolomé. En 1951 Simón y Judas Tadeo. Felipe llegó en 1952 y cuatro años más
tarde Pedro, Juan y Santiago el Mayor, acompañadas todas ellas de la nueva figura de Jesús, dado que la primera se
había quedado, a juicio del escultor, demasiado pequeña para el monumental conjunto.
Su precio, 51.000 Pts., distaba bastante de las 18.000 que había costado su antecesor. Unos años más
tarde arribaban los apóstoles Santiago el Menor y Judas Iscariote, y por fín el 13 de Marzo de 1958 se
completaba el paso con la talla de Tomás.
La carroza que había de soportar el conjunto fue realizada por talleres Goval y tenía como novedad en ese momento: el
estar compuesta por una plataforma que se elevaba por medio de cuatro gatos, facilitándose de este modo el montaje y su posterior visión en
la calle, de similar modo se procedía en sentido horizontal al ampliar la superficie, una vez estuviera en
la calle. Todo el conjunto superaba las cinco toneladas de peso y junto a las figuras supuso un coste en total de
420.000 pesetas. Por fin después de 16 largos años y gracias al apoyo de distintas personalidades
entre las que cabe destacar al industrial Juan María Roger, se había podido realizar el anhelado sueño
de la cofradía. El día 30 de marzo de 1958, Domingo de Ramos, se procedía a su bendición por el
Excmo. Sr. D. José García Goldaraz y solo cuatro días después salía por primera
vez en procesión por las calles de nuestra ciudad en la procesión a la que daba nombre, con la lógica
expectación que un paso nuevo podía suscitar en Valladolid. |
Página Siguiente (2/3) 
|
|
| 
|